En clase hemos visto ejemplos de publicidad engañosa, y se nos ha pedido que hablemos sobre un producto que no cumpla con lo que prometa. No hablaré aquí sólo sobre un producto concreto, sino sobre una pseudociencia no más respetable que cualquier brujería, que engaña a miles de personas prometiéndoles remediar su enfermedad: la homeopatía.
La homeopatía surgió a principios del S.XIX, de mano del médico inglés Samuel Hahnemann. Últimamente parece haber ganado popularidad, y son muchas las personas que recurren a ella. La homeopatía, a grandes rasgos, se basa en el principio de que una disolución con aquello que te ha hecho enfermar es capaz de curarte. Asimismo, asegura que las enfermedades son causadas por la perturbación de un campo vital que posee el ser humano.
Los homeópatas "expertos" suministran a los enfermos (tras un cuestionario de nulo interés científico) unos remedios hechos del causante de la enfermedad. En este proceso se supone intervienen energías místicas espirituales y chorradas por el estilo. Lo realmente extraño es que los pacientes a veces mejoran con estos productos, lo que para muchos es la clara prueba de la efectividad de la homeopatía. Sin embargo, el cuerpo es capaz de curarlo casi todo por sí mismo, y si uno se cree que va a ponerse bien, puede ser que mejore. Es a lo que se llama efecto placebo. Pero esto no hace a esta pseudociencia más eficaz que cualquier rito chamánico: la homeopatía no tiene ninguna base científica que la avale. Engaña cruelmente al paciente y le saca su dinero a cambio de venderle agua.
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